Hay causas internas o externas a la empresa que le obligan o servicios.
Desde la necesidad de ampliar o renovar la oferta, hasta la de dar solución a nuevos problemas o exigencias del mercado.
Estas causas, que de una forma u otra llegan y toman cuerpo en la empresa, generan la primera idea para un nuevo objetivo.
A partir de este momento hay que dar un paso fundamental:
convertir la idea en un concepto.