Sistematizar, dentro de lo posible, las formas y las causas por las que la organización detecta la necesidad de distribuir nuevos artículos.

Hacerlo además de modo que el proceso facilite la aparición de ideas creativas e innovadoras.

Y, por último, definir en el nuevo producto o servicio las características esenciales y distintivas que le darán personalidad y valor para el usuario final. el concepto de producto.